El comportamiento de compra cada vez más sofisticado y la creciente competencia entre detallistas han determinado la necesidad de desarrollar nuevas técnicas y diseñar estrategias competitivas.
El éxito de un detallista no sólo depende de su fuerza de ventas. Los cambios en el entorno, el comportamiento de compra cada vez más sofisticado por parte de los consumidores y la creciente competencia entre detallistas han determinado la necesidad de desarrollar nuevas técnicas y diseñar estrategias competitivas para diferenciar y posicionar adecuadamente la tienda.
El visual merchandising puede definirse como todo aquello que el consumidor ve dentro y fuera de la tienda, que construye una imagen corporativa y una percepción de marca que ayuda al posicionamiento y diferenciación del detallista. De la buena o mala percepción que tenga el consumidor sobre la tienda depende el éxito financiero de ésta. Por consiguiente, es indispensable que la presentación y disposición de todos los elementos dentro y fuera de la tienda estén orientadas a mejorar la presentación del establecimiento y maximizar las ventas atrayendo a los consumidores y facilitando la compra de los productos.
Más de la mitad de las impresiones y percepciones que tienen los consumidores sobre los detallistas, se crean a través de la vista, por esto, es importante tener siempre en cuenta que una imagen vale más que mil palabras. En otros términos, la imagen o percepción que tengan los consumidores sobre la tienda debe ser el reflejo de la imagen que la marca desea transmitir. Ésta, a su vez tiene que atraer a los consumidores para que ingresen al local y más importante aún, consuman los productos.
La organización y disposición de cada uno de los elementos de exhibición, promoción y los productos debe ser estratégicamente planeada para alcanzar los objetivos del detallista. Sin embargo es imprescindible tener en cuenta que cualquier esfuerzo o estrategia debe estar siempre orientada y fundamentada en el grupo objetivo. Se debe tener pleno conocimiento de éste, sus comportamientos de compra, necesidades, preferencias y deseos.
Así pues, el objetivo básico es más que satisfacer las necesidades del consumidor, es seducir y persuadir al grupo objetivo para que entre a la tienda y adquiera el producto a través de un proceso de compra feliz. Es decir, debe ser una experiencia agradable, tranquila, práctica y cómoda, que incentive la compra de productos.